Protervidad

"El mar respira hondo en la casa abandonada" -Ana Enriqueta Terán.


en tu pecho también estaba dios.

estaba la venganza de la noche,

el golpe de las horas . la patria,

la sangre que abandona,

vertiginosa.

 

el hambre de las criaturas,

cualquier furia que trasfiere. un cadáver con la boca,

porqué besabas al mundo,

cómo si decoraras la muerte.

me tocabas, territorial. y. llorando.

Anuncios

¿Cómo hablarte desde aquí si mutilaron cada miembro de mi voz?

¿Cómo recordarte que en las manos llevo un mapa y una brújula para ver si me extravío de esta mi locura de sin ti?

 ¿Cómo, si tu cuerpo está tan lejos de mi abismo, allí donde lo veo y no lo toco?

-Daniela Camacho-

 

Muerdo la antigüedad de mi cuerpo, como es preciso morder la muerte, cómo cantar una plegaria a un cuerpo que celularmente se integra de la ausencia que me dejas desde el universo y su violencia; abro el silencio con la palabra y voz,  llanto, prefiero abrir el cuerpo para decirte te amo, el corazón de la ebriedad, el caballo del silencio, una piel de angustia y sed, una imagen  de agresividad para hacer un eco bulbar, para llenarme de orgullo cuando me impregnas de esa sustancia blanca y purísima que me exhorta las paredes a contraerte hasta parirte en la belleza de un orgasmo filogénesis, el oxígeno de tu sexo me respira cada órgano, un músculo fluido me conecta con tu infinito, me evaporo entre tu boca cuando decoras mis genitales con esa saliva bendita y manantial que me escribe la historia del amor en cada fascículo, las trompas de Falopio son dos planetas a punto de implosionar, uno Venus  y uno que inventé para llevar mi vergüenza a su suelo; tenderme entonces tuya y animal, quiero gritarle a tu sexo que es soez y tierno, que es ferocidad y poesía. O unos ojos que son relámpago y terminan por socavarme en las lágrimas de una bestia que se desnuda y abraza el sorbo, bebe de un vino extraído de la sangre de Magdalena; acunarte el pecho cuando la madrugada es inhumana, lavar con mi sangre tus pies al besarlos con la maternidad necesaria para que sientas estremecer la palabra madre, también la palabra ómphalus, para que regreses a tu cordón umbilical mediante el hilo que doy a luz en el instante que te adoro y me nazco en el dolor de renacer en una línea que escribe tu nombre, conectarlo a tu ombligo y dejarte líquido con una palabra de agua y una palabra eterna en la piedra, en el vientre del dios que me inventé para curarme cuando te vayas.

El templo de tu cuerpo, el árbol vertebral que me inyecté para predicarte. Soportarme ajena fuera de tu silencio.

Winifer Ravelo

Cuerpo lúteo.

1

La blástula germina capas, lo suficientemente azules como para introducirse en las paredes, penetración de cavidades, florecimiento de los pétalos, delgadez milimétrica adherida al útero.

Un blanco tenue.

ectodermo; mesodermo; endodermo.

2

El movimiento natural consiste en tragarse la luna hasta resplandecer; un fotón impregna la matriz de color, figura cromática, un cuerpo boreal te estremece los órganos

3

Abres el mito, un chorro de aureolaba  te hace anfibia, el cuerpo boreal se desprende, es multicelular, se disipa con la vitalidad de lluvia, se alimenta de raíces ovulares, arrastra en la atmósfera un rastro rojísimo del nido dónde fue procreado

4

No llores, te digo, esto es la vida, que se marchen, eso es la poesía, nunca tocarla.

 

Jessica Tremp.

Fotografía de: Jessica Tremp.

Bulería de lo encarnado.

¿Por qué ese arco boreal en medio de la faringe? ¿Por qué se encaja en la madera una sombra quebrada? ¿Por qué tengo una cajita de nostalgia? y muerdo las flores de tanta humedad que tiene tu nombre, descoso el olvido venteado del amanecer que nos expulsa, estos amores van a matarnos la vida, porque la muerte siempre la defendimos, como la cópula materna de no apagarnos escribiendo:
– nacimiento –
(leerte, mencionar una canción, germinar un octubre donde abras los claveles, que sanes la criatura llena de sangre, que alimentes la criatura llena de hambre, mirarte piadosa)

*

Porque en la voz está el brotarse, el rebasar de llamamientos. Porque la sombra es mesura y anhelo.
Para nosotras el carcomerse la entraña, hurgar la búsqueda del ojo. El amor cava porque está vivo, y nuestra carne es el padecimiento de un cáncer irrompible, hermoso.

*

El cáncer, Noelia, el cáncer lo guardamos de memoria, aprendimos a pronunciar su danza, también su olvido, la loca se está quejando porque no quisiste abrazarla, porque no quise besarla, la loca Noelia, la loca insiste en tenderse manantial con los pechos lubricados de savia, la loca tiene la barriga hinchada, tiene un ardor en la voz que la hace gritar cantado, tragarse la vela caliente para alimentar con más fuego tanta candela adentro.

*

La loca tiene cáncer porque pronunciar el chorro de mar la hizo ahogarse.
Es furia con furia borrarnos las manos que no alcanzan.
La belleza era el medio de dios.

*

La misericordia de criar la enfermedad obstinada, Noelia, anoche lloré hasta derramarme la piel, derretirla musicalmente, estuve viendo a la loca, estaba dando vueltas desnuda y blanca entre el vidrio, se cortó el alma y su sangre la vistió de amarilla, se estaba sangrando de sol, me acordé de mi abuela cuándo tejía la espera de su muerte, entonces la loca se acurrucó en el suelo transparente, rebosó, en sus manos hiló cada chorro de sangre, empezó a tejer tan desesperada y lloraba tejiendo su sangre, Noelia, la loca empezó a revolcarse cuando hizo un vestidito amarillo con encajes preciosos, la loca se rajó la panza, empezó a desgajarse la carne, estaba pariendo formas crucificadas y se extrajo una criatura de repente, Noelia, era tan inofensiva, la loca empezó a cubrirla con el vestido, a cantarle canciones de cuna. No sé cómo decirte lo siguiente, cómo abordarte esta herida, la loca se puso a brillar tormentosa, a correr con la criatura de amarillo entre las tetas, la amamantaba, estaba distraída; y yo, corrí a buscar el cordón umbilical, era de color verde, un cordón picante en los dedos, no pude sostenerlo, tuve que comerlo, devorarlo Noelia, yo también quería parir criaturitas para que después nos sintiésemos madres, y entendiésemos a la loca.

*

La loca tuvo dos nombres y uno se le fue por la alcantarilla. La loca estaba loca de locura, esa locura que hace el amor con nada, y le acaricia la espalda a los poemas.
La loca, quizás tuvo tu nombre y el mío y nos dio de mamar un manantial desesperado. Nosotras nos tragamos al bicho que picotea lo encarnado en el alma. La loca me enciende cada cigarrillo mientras yo escribo cartas que se desnudan hacia atrás para correr a lo que falta.
Digo, esto que falta, con cuál de mis manos lo pronuncio.
Por qué me arrastro por mi casa como una mendiga y paso la lengua por el piso para lavarlo, por si él llega. No quiero que me vea con el vestido sucio.
Hay en la desesperanza lo absoluto.
Y en lo absoluto una noche más.

(Escrito armado junto a Noelia Palma)

Una boca láctea, isospórea, térmica a punto de reventar, que se deshila con el movimiento genético, una boca que me quita toda palabra, me hace maullar la locura en círculos, en fases y repetirla verbalizando la saliva de mi propio nacimiento, babearnos de tanto verbo, conducir cámaras obscuras y mojadas, ágiles, porosas, hoscas, dos anfibios tenemos adentro, pero a mi anfibio se le hierve la sangre con el animal que tienes en tu boca, secreta y mística.  De murciélagos y desahogos,  de tierras yermas y espumas metálicas; de tu boca flotaban mariposas alucinadas, volaban colores en vez de aire, el oxígeno era perforado con la rapidez de un haz, era embriagado de gemido callado desde la garganta hasta mi boca secundaria, que se entreabría a recibir el oxígeno que no entraba desde nuestras boca fornicándose, me aireaba la boca inferior, te llamaba con el silencio destilado.

 

Nuestras bocas superiores no eras dos, se fusionaban terráqueas y miserables de tanta belleza; las bocas inferiores nombraban las palabras entonces, palabras como un animal hembra pariendo arboles de porcelana, palabras como una hembra (que era yo) pariéndote desde la sustancia lunar, adjudicándote un grito desde mi órgano palmípedo que se aprendió tu nacimiento manantial, que se brotó la niñez desde adentro y te dice palabras de mujer tuya, mujer mía, mujer evaporándose.

 

[Fotografía: Zdzisław Beksiński] la grieta de la infancia

Zdzisław Beksiński

[Fotografía: Zdzisław Beksiński]

la grieta de la infancia

brote de la sombra que pinta el suelo de la casa

abertura marina en el costado de la pared de agua,

sus piernas nunca se elevaron,

siempre se mantuvo unida al viento del mar.

(invisibilidad. levedad)

el insomnio de la línea

la piedra que no concluyó

su propio quebranto.

Criatura vegetal, que tejes verde todas las mañanas,

Criatura vegetal, que tejes verde todas las mañanas, que acudes al cementerio lunar de la noche pasada, que recibes como ritual la luz que te alimenta fotosintética y animal entre tus habitaciones anatomicamente puesta en las costillas de dios, un dios femenino, adulterado, homosexual; el espanto de pudor clásico, tu desdén de quinceañera añeja y llorona porque se le pasó la vida vestida de espinas llorando con el cuerpo algo que no supo decir. Vinotinto, pan, agua, ceniza, eso tejes con las manos venales manchadas de amarillo; sales al jardin para ahogar plantas, sales de tu cuerpo para hacer templos de vergüenza ante el espejo, cantas con sollozo de fuego tus plieges blanquísimos.

.el invierno también es rojo.

dios, también olvida.

Ruth Bernhard

Fotografía:  Ruth Bernhard