por protervidad

¡Oh noche!
Van creciendo los arroyos
que en el sueño desembocan.
Ya se me cierran los ojos.
en medio de la noche
alguien se ahoga.

Marina Tsvetáieva.

I

 

La gravedad de un cuerpo es la caricia del plomo reventándole los pómulos a la desmemoriada, la venganza inmutada de los elementos equivocados, la velocidad retenida, el haz que emana supersticioso desde su filo líquido.

 

dónde tocarás el estremecerte.

dónde acudirás a tu tiempo más cálido.

dónde serás la criatura naciente.

 

II

 

Si la belleza de la noche se une en una ventana con una candelilla en el medio

¿de dónde huye la luz?

De nuevo he de dormir en el encuentro,  en el insomnio del placer, en la sonoridad la muerte

 

quiero decir nombres a través de mis manos.

Quiero unir mis manos,

pero mis manos no me llevan a ningún lugar.

 

III

 

El sabor envilecido de las pieles de la sombra, el dolor al costado, descalzo, desnudo.

La ágil tormenta de ser el silencio; ajeno.

 

un lenguaje humano para la debilidad.

cautivar el engaño humano

traicionar la voz de la miseria, devorar nuestras lenguas de vino y de miedo.

 

el cuerpo del vacío.

que la gravedad llegue también a la memoria. (por favor)

 

 

Fotografía:  Amalia Caputo.

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