por protervidad

¡No huiré y no olvidaré!
Para entregar las flores más dulces
esperaré firmemente
el milagro alegre de la muerte.

-Cherubina de Gabriak-

Sus ojos mantenían esa solidez de la madera, el ritmo de los estruendos en una garganta vertebral, repleta de una transparencia que se adhiere en el borde de la sangre.

 

una sangre desde el origen de la voz,

de la iniciación de la caída,

de cerrar la piel

de amanecer. del resguardo,

un lenguaje herido y mutilado se contuvo en el agua,

corroer la ignominia porque es la búsqueda repetida

¿y si inundamos de foscas tumbas la juventud?

 

Celebro la musicalidad de ésta soledad majestuosa y solemne, el tributo del fuego lo que respira el resplandor, el movimiento gravita abierto en nuestros manantiales discretos, el innúmero de la piedad, estremezco el luto de los óbolos, la esfinge de la serpiente se sumerge por fusión al amor perfumado, cruel, sin esfuerzo.

 

quédate en silencio:

 

camino etérea

sobre la venganza de tu voz.

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