por protervidad

Bulería de lo encarnado.

¿Por qué ese arco boreal en medio de la faringe? ¿Por qué se encaja en la madera una sombra quebrada? ¿Por qué tengo una cajita de nostalgia? y muerdo las flores de tanta humedad que tiene tu nombre, descoso el olvido venteado del amanecer que nos expulsa, estos amores van a matarnos la vida, porque la muerte siempre la defendimos, como la cópula materna de no apagarnos escribiendo:
– nacimiento –
(leerte, mencionar una canción, germinar un octubre donde abras los claveles, que sanes la criatura llena de sangre, que alimentes la criatura llena de hambre, mirarte piadosa)

*

Porque en la voz está el brotarse, el rebasar de llamamientos. Porque la sombra es mesura y anhelo.
Para nosotras el carcomerse la entraña, hurgar la búsqueda del ojo. El amor cava porque está vivo, y nuestra carne es el padecimiento de un cáncer irrompible, hermoso.

*

El cáncer, Noelia, el cáncer lo guardamos de memoria, aprendimos a pronunciar su danza, también su olvido, la loca se está quejando porque no quisiste abrazarla, porque no quise besarla, la loca Noelia, la loca insiste en tenderse manantial con los pechos lubricados de savia, la loca tiene la barriga hinchada, tiene un ardor en la voz que la hace gritar cantado, tragarse la vela caliente para alimentar con más fuego tanta candela adentro.

*

La loca tiene cáncer porque pronunciar el chorro de mar la hizo ahogarse.
Es furia con furia borrarnos las manos que no alcanzan.
La belleza era el medio de dios.

*

La misericordia de criar la enfermedad obstinada, Noelia, anoche lloré hasta derramarme la piel, derretirla musicalmente, estuve viendo a la loca, estaba dando vueltas desnuda y blanca entre el vidrio, se cortó el alma y su sangre la vistió de amarilla, se estaba sangrando de sol, me acordé de mi abuela cuándo tejía la espera de su muerte, entonces la loca se acurrucó en el suelo transparente, rebosó, en sus manos hiló cada chorro de sangre, empezó a tejer tan desesperada y lloraba tejiendo su sangre, Noelia, la loca empezó a revolcarse cuando hizo un vestidito amarillo con encajes preciosos, la loca se rajó la panza, empezó a desgajarse la carne, estaba pariendo formas crucificadas y se extrajo una criatura de repente, Noelia, era tan inofensiva, la loca empezó a cubrirla con el vestido, a cantarle canciones de cuna. No sé cómo decirte lo siguiente, cómo abordarte esta herida, la loca se puso a brillar tormentosa, a correr con la criatura de amarillo entre las tetas, la amamantaba, estaba distraída; y yo, corrí a buscar el cordón umbilical, era de color verde, un cordón picante en los dedos, no pude sostenerlo, tuve que comerlo, devorarlo Noelia, yo también quería parir criaturitas para que después nos sintiésemos madres, y entendiésemos a la loca.

*

La loca tuvo dos nombres y uno se le fue por la alcantarilla. La loca estaba loca de locura, esa locura que hace el amor con nada, y le acaricia la espalda a los poemas.
La loca, quizás tuvo tu nombre y el mío y nos dio de mamar un manantial desesperado. Nosotras nos tragamos al bicho que picotea lo encarnado en el alma. La loca me enciende cada cigarrillo mientras yo escribo cartas que se desnudan hacia atrás para correr a lo que falta.
Digo, esto que falta, con cuál de mis manos lo pronuncio.
Por qué me arrastro por mi casa como una mendiga y paso la lengua por el piso para lavarlo, por si él llega. No quiero que me vea con el vestido sucio.
Hay en la desesperanza lo absoluto.
Y en lo absoluto una noche más.

(Escrito armado junto a Noelia Palma)

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