“…sí soy tan obscena porque escribo por ti

por protervidad

“…sí
soy tan obscena porque escribo por ti
y por instinto.
soy lasciva acaso porque hago puentes
de cordón umbilical
acaso porque llevo en carne viva
uno a uno todos los versos
porque me duelen más con la sal cristalizada
en los músculos vulvares.


pero es así como se adquiere la experiencia
interior
de los movimientos sísmicos”.

-Olga Novo-

 

     Me amarraba en el coño serpientes y vellos, aspiraba humo y olor a vida, el coño femenino es fértil de poesía, repleto de verdor lumínico, de noche sangrante. Temblaba impávida ante el músculo exacerbado, quería devorarme el sexo, nutrirse de fluidos natales, buscar patria entre la cavidad, tenía un nido de primaveras para dárselas,  su desplazamiento era un soliloquio a mi origen, agarbaba la ósmosis y bullían sus falanges, era el tango de mi muerte en su boca.

     La vulgaridad de su lengua, una vulgaridad blanca y preciosa, que le inundaba las barbas de folículos musicales,  una jodida de sombras y asfalto jadeante, eres movimiento venal, animal primitivo, criatura anfisbena, me sentía una exploración clínica y endógena en su verbalización del sexo fúlgido, paladar de sánscrito marino, pecera de carne tibia boreal, las trompas de Falopio hervían aluminio, se deshojaba la fiera desde su entereza  y él continuaba anexo a aspirarme el último grito de castidad, esos gritos escondidos que los catamos en una danza de dedos y tráquea caliente, tenía todo la vestidura de su especie, de su órgano vital floreciente en nuestra creación rojiza y enferma de desierto y viento trabado, era él escribiéndome su existencia, era su piedad cristalina en el bautizo de su palabra sucia, ahora bendita y madura.

 

Imagen

Fotografía y performance: Erika Ordosgoitti

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