por protervidad

Útero protervo

La mujer retuerce sus senos a reventar de sangre, maúlla el semen clavado en el útero, se emborracha entro los santos y la melancolía le quedó luciérnaga al atardecer donde sus pezones de leche brotados en la ruina barroca, reposan íncubos apagados de a pedazos.

Las mujeres deberían llorar desnudas en los autobuses, para sensibilizar las sucias erecciones de un mundo prostíbulo por la carne muerta, porque los humanos reptiles están muertos y sus sangres calientes enardecen, los pulmones ya no le calientan la sangre a los humanos y la sangre es fría ¡la sangre es fría!
Deberían cortarse la poesía de ombligo, porque el primer indicio de mi existencia y la de ellos, ellos todos es la desgraciada línea primitiva; mamá no dio con la navaja, nunca, y me fecunda la línea por cada músculo histérico, la línea hirviendo que me desgarra, me mata, me acribilla.

Qué placebó más desquiciado, de morirme mientras la poesía usurpa con el labio demonio de las vaginas de todas las madres que van pariendo de a gritos la muerte.

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