por protervidad

Adioses del Verano
Suave rumor de la maleza creciendo. Sonidos de lo que destruye el
viento. Llegan a mí como si yo fuera el corazón de lo que existe.
Quisiera estar muerta y entrar también yo en un corazón ajeno.

Alejandra Pizarnik

.        .        .

a Rafael  Álvaro

Por anestesiar la noche con la colección análoga de voces.

Habitar la madrugada con todo el llanto de niñez corrompida, como un nido de pájaros y pulmones que extraen una cresta roja a la música de los años.

Por un cadáver de espejo desanudo la pronunciación en verbo infinitivo, termina quebrado, llamando una vigilia antigua para ahuecar el tiempo con la lejanía.

Refugiar tus ecos entre un muro blanco, para ofrendar el círculo negro que danza y se cuelga en la existencia de un muelle en el fondo de tu cuerpo.

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