por protervidad

a Yober Arango

Qué cubre la noche con  la convulsión de silencio

por los bosques, y todo el llanto de la tierra.

*

Entrecortada a la próxima vigilia hambrienta, fingir la serenidad dócil de darle encanto a la cordura, beber abismo iniciado al espanto alucinante y fauna  aroma misterioso, verter engendros a las manos de Montparnasse; descanzar los senos que olvidan el pulso de su mismo cuerpo.

Mundo

y

espera

Hiperrealismo esmirriado

a la piedad espléndida

de ocultarme lúcida

por encima de un lago de porcelana.

Gritó la tempestad,

tenebrosa, a priori

cantas los oboes

Bazille, portavoz venal

de un clamor de bosque

y piel

noúmenon

céltico pudor

de serme fenómena

a toda existencia conocida.

Irina Ionesco - Mimétisme, 1974

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