por protervidad

IX

La membrana del silencio, ¡siniestro!

cuya amenaza os glorifica de lenguas inmundas

de menguados por puentes muertos ¡hacía las hendiduras!

la alegoría sollozante de una tregua convulsiva

implora a llamas iluminadas el ridículo exilio.

¿Ancestrar la soberbia de una mujer tísica?

vuestros fetos de sortilegios adheridos a la sangre

¡su espíritu exasperante con cuervos en los pechos!

vacían doblegados a la mujer huérfana

fraternaron su inquietud por sus espaldas del infierno

¡ebrios, como un fénix!, depositaron cautivos la noche en su sexo.

Reluce la mujer que fue niña, con un rojo-escorpión

y adorna la sangre blanca, sus piernas bermejas

como líquido débil de alas que penetra sollozaste

¡célebres lluvias a su herida ensangrentada!

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